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Publicado el: 15 junio, 2026

Maquinaria asegurada, riesgos desbordados

Por Javier Cercas, director de siniestros y daños de HDI Seguros México

Durante años, asegurar la maquinaria y equipo de construcción se percibió como un trámite más dentro de la operación. Hoy, mantener esa visión representa un riesgo significativo para cualquier empresa.


La dinámica del sector ha cambiado de forma acelerada. De acuerdo con datos de HDI Seguros, entre 2020 y 2025, los siniestros registrados pasaron de 154 a 327, duplicándose en un periodo de cinco años. Este comportamiento responde a un contexto evidente: México atraviesa un ciclo de mayor actividad en sectores como la construcción y la energía, que en 2025 crecieron 6.8% y 3.9%, respectivamente (INEGI). A mayor actividad operativa, mayor exposición al riesgo.


En la operación diaria, los incidentes más frecuentes continúan siendo los tradicionales: volcaduras, choques e incendios, que en conjunto acumulan más de 1,300 casos. Sin embargo, el principal desafío ya no radica únicamente en la frecuencia, sino en la severidad de los eventos.


Hoy, factores como los fenómenos climáticos más intensos como huracanes, inundaciones o granizadas, combinados con el uso de maquinaria cada vez más sofisticada y costosa, están elevando de forma considerable el impacto económico de cada siniestro.


A ello se suma un elemento que históricamente ha sido subestimado: el costo de la suspensión operativa. Cuando un equipo queda fuera de servicio, el impacto va más allá de la reparación. Implica activar soluciones inmediatas como fletes urgentes, renta de maquinaria sustituta, jornadas extendidas y una presión logística relevante. Estos gastos extraordinarios pueden incrementar hasta en un 30% el costo total del siniestro, evidenciando que el tiempo fuera de operación es tan crítico como el daño físico.


En este panorama, convergen tres factores determinantes: activos de alto valor, operaciones cada vez más exigentes y un entorno externo más incierto. Esta combinación incrementa tanto la probabilidad como el costo de los siniestros.


Aunado a lo anterior, se habla de la transformación relevante en la forma en que las empresas gestionan sus proyectos. Los plazos son más ajustados, los contratos más exigentes y las penalizaciones por retrasos más severas. Esto reduce los márgenes de maniobra ante cualquier interrupción y eleva la presión sobre la continuidad operativa. De tal forma, la maquinaria deja de ser solo un activo para convertirse en un habilitador crítico del negocio, cuya falta de disponibilidad puede detonar efectos en cadena sobre costos, tiempos y reputación.
Asimismo, la incorporación de tecnología en los equipos, si bien mejora la eficiencia, también incrementa la complejidad de las reparaciones y los costos asociados. Un daño que antes implicaba una intervención mecánica hoy puede requerir diagnósticos especializados, refacciones importadas y tiempos de espera más prolongados. Esto amplifica tanto la severidad económica como la duración de la interrupción.


Si bien el mercado asegurador ha evolucionado con soluciones más amplias y sofisticadas, ninguna póliza sustituye una adecuada gestión de riesgos. La efectividad del seguro depende, en gran medida, de su correcta estructuración y entendimiento.


Esto requiere una mayor alineación entre aseguradoras y empresas. Independientemente de la evolución del mercado en soluciones más completas, también es importante que las organizaciones refuercen aspectos básicos como la evaluación de riesgos, el mantenimiento de los equipos, la capacitación del personal y la correcta actualización de valores asegurados. Un enfoque más ordenado y consciente permite que la cobertura responda mejor ante la realidad operativa.


En este sentido, asegurar maquinaria y equipo debe dejar de verse como un requisito operativo y asumirse como una decisión estratégica. En el contexto actual, el margen de error es cada vez más reducido, la diferencia está en el nivel de preparación para enfrentar el impacto cuando el riesgo se materializa.

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