Por Ignacio González, CEO de HDI Seguros México
La movilidad sustentable en México ha dejado de ser una conversación de futuro para convertirse en una realidad en expansión. La adopción de vehículos híbridos y eléctricos avanza de forma gradual pero sostenida, redefiniendo no solo el mercado automotriz, sino también la manera en que distintos sectores —como el asegurador— entienden la sostenibilidad, la gestión de riesgos y la protección financiera.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), durante 2025 las ventas de vehículos electrificados alcanzaron niveles históricos, con una participación cercana al 10% del total de vehículos ligeros comercializados en el país. En conjunto, los autos híbridos (HEV), híbridos enchufables (PHEV) y eléctricos puros (BEV) superaron las 140 mil unidades vendidas, confirmando una tendencia de crecimiento impulsada por una mayor oferta de modelos, avances tecnológicos y una preferencia creciente por soluciones de movilidad con menores emisiones.
Dentro de este segmento, los vehículos híbridos concentran la mayor parte de las ventas. Esto refleja una transición progresiva hacia tecnologías de bajas emisiones, más que un cambio abrupto hacia la electrificación total. Su adopción responde a una combinación de eficiencia energética, facilidad de uso y adaptación a un entorno donde la infraestructura de recarga aún se encuentra en desarrollo. Los vehículos eléctricos, por su parte, representan el mayor potencial de reducción de emisiones locales y se consolidan como una alternativa clave en contextos urbanos y de uso bien definido.
Más allá del impacto ambiental, los beneficios para los usuarios han sido un factor determinante en la adopción de estas tecnologías. En varias entidades del país, los vehículos híbridos y eléctricos cuentan con exenciones o beneficios fiscales, como la no aplicación de tenencia durante periodos prolongados y esquemas preferenciales de verificación vehicular. A esto se suma un menor gasto operativo: los híbridos permiten un uso más eficiente del combustible, mientras que los eléctricos eliminan por completo su consumo y requieren menos mantenimiento mecánico. Estos elementos contribuyen a reducir el costo total de propiedad y refuerzan el atractivo de estas alternativas desde una perspectiva financiera.
Las perspectivas del mercado refuerzan este escenario. Estudios de mercado estiman que el sector de vehículos híbridos y eléctricos en México podría crecer a una tasa anual compuesta cercana al 28% entre 2026 y 2031, tanto en unidades como en valor económico. Este potencial posiciona a México como uno de los mercados con mayor proyección en movilidad electrificada en América Latina y plantea la necesidad de preparar a los distintos actores para una transformación tecnológica cada vez más acelerada.
Sin embargo, esta transición también introduce retos relevantes. Los vehículos híbridos y eléctricos incorporan componentes de alto valor —como baterías, sistemas eléctricos y software especializado— que modifican los esquemas tradicionales de mantenimiento, reparación y gestión de riesgos. Estas características generan nuevas necesidades de protección financiera tanto para usuarios individuales como para flotas y empresas, y exigen una comprensión más profunda del riesgo asociado a estas tecnologías.
En este contexto, el sector asegurador juega un papel estratégico. Acompañar el crecimiento de la movilidad electrificada implica adaptar los modelos de aseguramiento, anticipar el comportamiento de riesgo y diseñar coberturas alineadas con las particularidades técnicas de estos vehículos. No se trata solo de asegurar una unidad, sino de generar confianza en una tecnología que seguirá ganando presencia en el parque vehicular.
En HDI Seguros, esta evolución ya se refleja de manera clara. Entre 2022 y 2025, el número de vehículos híbridos y eléctricos asegurados por la compañía prácticamente se cuadruplicó, pasando de alrededor de 10 mil a cerca de 38 mil unidades. Aunque estos vehículos representan actualmente cerca del 1% del parque vehicular del país, el crecimiento sostenido confirma que la movilidad de bajas emisiones avanza y que existe un amplio margen de desarrollo.
Integrar criterios ESG en el aseguramiento de vehículos híbridos y eléctricos es hoy una necesidad estratégica. Diseñar soluciones específicas, considerar riesgos emergentes y acompañar de forma responsable la adopción de estas tecnologías permite al sector asegurador contribuir activamente a una movilidad más sostenible, eficiente y alineada con los desafíos ambientales, sociales y de gobernanza que enfrenta México.